No encuentro, en nuestro tradicional calendario gregoriano, un mes más sociable que el de diciembre. Y si bien eso puede ser muy alegre y divertido, también puede ser muy tedioso y agotador.
Y aunque nuestra rutina está llena de balances, cierres y reconocimientos, quizás no la estamos usando para eso.
Son días en los que estamos sumergidos en el ruido exterior, en los compromisos con todos, menos con nosotros mismos.
Y seguramente en más de una ocasión te has percibido ansioso, reactivo y hasta enojado. Te has preguntado, ¿por qué? ¿Hay algo que hoy no te estás dando?
Y si pudieras elegir cómo transitar este fin de año, quizás sería una buena ocasión para hacer todo lo contrario a lo que los demás hacen: tomar distancia. Alejarnos. Dispersarnos. Más ampliamente, más espaciosamente… Solo un poco. Para acercarnos más a nosotros mismos.

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